Aminatu Haidar
| 08 Diciembre 2009
Da pena ver como un país claudica ante las presiones de un rey feudal que no respeta ni los derechos humanos ni las resoluciones de la ONU sobre el Sahara. El Gobierno y el PSOE creen que con inundar de millones los campamentos saharauis se arregla el problema, al menos, el de sus conciencias. Lo triste es que no, que lo único que se hace es alargar la injusticia cometida hace 30 años con un pueblo, alargar un exilio en uno de los lugares más inhóspito del mundo.
Todo esto es lo que simboliza Haidar, el grito de un pueblo al que se les vulnera sus derechos más fundamentales y las vergüenzas de un occidente en la que un acuerdo económico con un país despótico vale más que la vida de miles y miles de saharauis.
SAHARA LIBERTAD












