Nuestras ciudades se han convertido en asfixiantes prisiones de cemento para el pueblo. La gentrificación se abre paso para favorecer a los especuladores del suelo y el Gobierno participa de esta lógica perversa. En Triana, un solar situado en la zona antes conocida como Cava de los Civiles (un antiguo cuartel de la Guardia Civil), fue malvendido por el Ministerio de Hacienda al mejor postor un espacio público mediante subastael pasado día 19.

Se trata de un lugar emblemático para el barrio, un solar de más de 1600 metros cuadrados que podría destinarse a la construcción de un centro social para las y los trianeros. Un punto de encuentro en el que las vecinas pudieran sentarse a charlar, debatir, organizarse, realizar eventos culturales, etc. Un buen número de entidades del barrio ya se han comenzado a organizar contra esta subasta, como la Asociación de Vecinos Triana Norte, la más activa.

Ya sufrió el mismo destino lo hizo con el mercado del Barranco, otorgándole una concesión por 25 años para que Carlos Herrera lo explotara, evidentemente a un precio irrisorio. Convirtieron un espacio de paso (con parque infantil incluido) en el sitio de moda de las élites sevillanas, expulsando además a los mendigos que allí se alojaban.

Este modelo de ciudad impuesto por las élites pretende acabar con esa cultura tan nuestra de saludarnos por la calle, de llenar las plazas llenas de gente charlando, de niños jugando en los parques, de vida. Buscan convertirnos en individuos encerrados en cuatro paredes, aislados e incapaces de hablar con el de al lado para contarle nuestros problemas. Caminamos por las calles como zombies, ya sea para trabajar o para consumir, siempre como un lugar de tránsito y no como un espacio de convivencia. Así, piensan los de arriba, será más difícil que lleguen a organizarse alguna vez.

Ha llegado el momento de que la luz y la alegría de las calles trianeras resurjan con toda su fuerza, de que la gente salga a la calle para reclamar lo que es suyo, de decir que nuestra memoria no se vende. No podemos permitir que nos roben un pedazo del corazón de Triana y que lo conviertan en un bloque de hormigón.

¡No a la privatización del solar de la Cava de los Civiles!